Hola Mamis,
Nunca me he caracterizado precisamente por ser paciente, siempre he dicho que mi límite tenía techo.
La maternidad cambia todo aquello que creías imposible.
Ayer mismo, me descubrí por enésima vez, a la par de la cuna de mi hija, cantándole una nana para que se durmiera. Una hora tardó en caer. Si una hora, y así desde hace dos meses cada noche.
Y es que, bromas a parte, los nervios con mi pequeña se han hecho invisibles.
A las 7 de la mañana ella ya esta arriba. Toma un poco de leche y a jugar con el pianito. Eso sí, las noticias ya ni las vemos, en su defecto el disney channel ha ocupado primera posición en la parrilla de mi casa. Mi marido que no se acuerda la letra de ninguna canción, se sabe de memoria la de Timmy, un cordero con mucho que aprender... Para que luego digan. Hemos aprendido en un mes todos los dibujitos de la mañana.
Mientras ella juega y ve sus animes, nosotros tipo zombies, nos vamos a desayunar. CAFÉ! Si no, no hay quien aguante. Recogemos, hacemos turno para la ducha, la aseamos, barremos, la colada, la cama, etc.
Hasta ahí se hacen tres horas de no parar. A las 11 siesta de medio día. Mi marido expedito, con la niña ea ea y a dormir. Aprovecho para cocinar, la papilla y lo nuestro,
Las 12! La niña reclama, la preparamos, le ponemos el babero y a las 12.15 como tarde, esta comiendo. De postre pecho.
A las 14.00 toca siesta, dependiendo el día si hay suerte hasta las 15.30 si no, las 15. Luego niña berreando mientras mamá prepara la papilla de frutas. Esta no le hace tanta gracia y la escupe como helicóptero. En fin, termina buena buena... La aseo y al parque.
Como no duerme mucho por el día, llegadas las 18.00 ya esta MODO ON INSOPORTABLE LIFE. Tres minutos tardo en prepararle la papilla de cereales para cenar. Pues tres minutos me la paso berreando a ver que tal.
A las 19.00 la niña ya esta cenada, bañada y nos dedicamos a contar historias jugar y escuchar música suave. Normalmente a Cristina Perry y a la Aguilera, porque yo soy así de ñoña. Y poco después empieza mi pase al cielo. 45 minutos-1 hora de niña arriba y niña abajo, enseñándole a dormir sola. Como no es terca, cuando parece que ya cae, arranca otra vez y así hasta que se agota.
Buff, miro el reloj, cerca de las 20.20, me siento a escribir, leer, siempre tras recoger todo lo que ha quedado de la batalla. Juguetes, pañales, papilla, ropa sucia... Pensaréis, le queda muchoooo tiempo hasta ir a dormir. Pues no. A la hora ya la oigo, vuelta q la cuna a tranquilizarla, a la hora otra vez, y así hasta que dan las doce.
Vale, eso los días malos. Los muy malos, así hasta las 7 de la mañana, cada hora arriba. ¿y los buenos? Los buenos nos levantamos cada tres horas...
El otro día, me preguntaron en una entrevista de trabajo si tenía paciencia para enseñar o para resolver situaciones de estrés. Al principio tuve que pensármelo, pero al pasar los segundos y recordar esto pensé: "el que diga que no tengo paciencia le rompo el alma" . ¿contradictorio no? Pues sí, paciencia infinita para mi niña, para lo demás, el cansancio y mi carácter pueden mas.
Besitos.
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